Yep, my Nokia 5800 fits perfectly on the case you gave me ☺ Thanks @opera @OperaEspanol @ZoeBrillante (Taken with picplz.)
Vean lo que me llegó anoche de Noruega. Gracias @opera @OperaEspanol @ZoeBrillante :) (Taken with picplz.)
Echando globos se me ocurrió que a la larga no debería haber problema entre hombres y mujeres por lo que buscan al iniciar una relación, es solo que funcionamos de manera distinta, el hombre, en general, se interesa por una mujer debido a su atractivo sexual, en cambio ellas buscan a los hombres por cosas diferentes, como amor, apoyo, estabilidad y otras cosas raras.
El fondo de mi reflexión es que a pesar que uno busca inicialmente a la mujer por su atractivo sexual, lo normal es que se interactúe con ella en distintos contextos antes de lograr llevarla a la cama, y en ese proceso, suele crearse una relación de afectividad; luego, si los planetas se alinean, puede que resulten siendo personas compatibles en muchos ámbitos, lo cual, probablemente resultará convirtiéndose en una relación amorosa de esas que ellas buscaban desde el principio.
Se da igual en el sentido contrario, las damas inician la relación con el cuento de la afinidad con el tipo, que las hace reír, que inspira seguridad, bienestar, es inteligente, admirable, agradable físicamente y demás etcéteras; entonces en ese intercambio de palabras, experiencias, citas, idas a cine y demás cosas en busca de establecer una relación con el sujeto este, tarde o temprano terminarán teniendo sexo con él y si las cosas se siguen dando, pues se formará una relación estable de pareja.
Entonces, señoritas, no le pongan tanto misterio, no condenen las miradas indiscretas de los hombres; estamos diseñados por la naturaleza para buscar sexo, pero también tenemos nuestro corazón, es solo que abordamos el tema del sexo opuesto partiendo de distintos intereses (no siempre), así que siempre que un hombre te mire de esa manera que a veces intimida e incomoda, entiende que detrás de ese deseo, puede despertar algo más valioso que en el fondo a los dos les interesa.
En el caso de los hombres pues es diferente, no nos molesta que nos miren de manera sexualmente interesada, de hecho nos gusta aunque rara vez pasa, tal vez nos molesta que nos miren como futuros padres, es decir, que si somos de una forma u otra, que si transmitimos ciertas cosas y demás, no exactamente por materialistas las mujeres pueden estar interesadas en tu salud económica, entiendo que la misma suele ser interpretada como muestra de inteligencia y futuro bienestar para ella y los posibles retoños, aunque en estos días abundan las vividoras que usan su atractivo para conseguir quién las mantenga, lo cual crea mala fama a las mujeres, al igual que muchos hombres, bastante vulgares y hasta peligrosos que solo buscan satisfacción sexual aun a costa de hacer daño a las damas han manchado el nombre del género y hoy por hoy no se puede mirar a una mujer tranquilamente porque ya es tildado de morboso, cochino y hasta acosador.
En resumen, niña, si un hombre le mira el cuerpo, haga de cuenta que en el fondo, es el equivalente a que usted le mire el carro o la camisa; a la larga van para el mismo lado, su cerebro está haciendo el mismo proceso de fondo, solo que en ese momento ninguno de los dos lo sabe.
En fin, eso fue lo que se me ocurrió echando globos.
For much of the 20th century, photography was the single most powerful method for conveying the horrors, triumphs, epic challenges, and small, daily struggles of warfare. In searing, unforgettable pictures, great photojournalists quite literally brought war — every war — home to millions of Americans. Here, LIFE.com presents 50 extraordinary photographs from three 20th-century conflicts that, in many respects, were defined by the way LIFE magazine covered them: images from World War II, Korea, and Vietnam that, collectively, serve as a testament to those who fought, and an admonition to those seeing the pictures today: Remember. ABOVE: Marine Gunnery Sgt. Jeremiah Purdie (left), wounded in a firefight during “Operation Prairie” in Vietnam, reaches out to a stricken comrade in Larry Burrows’ astonishing 1966 photograph. Here, in what might be the greatest picture from a legendary career, Burrows captured for LIFE magazine’s millions of readers both unfathomable desolation and galvanic camaraderie in the utterly alien universe of Southeast Asia. That the image, made at the height of the Civil Rights era, depicts a black soldier desperately trying to aid a wounded White comrade only added resonance to an already emotionally devastating tableau.
Fresco gato, yo estuve en las mismas y luego de un tiempo, @YCBB me puso atención (Taken with picplz.)




![¡GERONIMO!
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